Llueve, la tarde soleada
Pequeños
riachuelos se forman sobre tierra seca;
Raudas
corren las aguas, turbias, embarradas.
Hace
solo unos instantes, nadie siquiera lo imaginaba.
El
calor abrasador y el sol candente a todos prácticamente nos encerraban.
A
lo lejos, sin embargo, sobre Armenia, un fuerte aguacero la tarde dominaba.
Fue
cuestión de minutos para ver a Montenegro, sus árboles, sus calles, sus casas
empapadas.
Y
la gente nuevamente, esta vez por las aguas, encerrada.
SALVATORE100
Domingo
16 de Marzo de 2014, 3:57 pm.
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