Caminan lenta y tristemente los dolientes
Algunos parientes
los abrazan.
Sus vecinos y
amigos solidarios caminan también a su lado.
Sus rostros no
pueden ser más gráficos y dicientes.
Pareciera como si
algo les hubieran arrancado desde dentro.
Quién de nosotros
nació para morir
O quien aceptar
quisiera perder a un ser querido.
Ni siquiera los
vecinos o amigos parecen aceptarlo.
Las gentes ven
pasar el carruaje funerario, circunspectos.
El temor a la
muerte parece entonces renovarse
Y lo llevan a
cuestas durante toda la vida, como esclavos.
A pesar de las
frases de cajón y lapidarias
A pesar de los
extensos textos justificatorios,
Nadie logra entender
el repentino envejecimiento
Ni explicar por qué
un cerebro tan poderoso, se detiene.
Entre tanto, las
religiones falsas hacen de la muerte su negocio
Y para nada
consuelan ni brindan esperanza.
Y en lugar de
defender al Dios de la vida, prefieren acusarlo.
Mientras sonríe con
cinismo Satanás, el dios de la muerte.
Aunque tratan de
animarlos mintiendo… que “están en el cielo”,
Sonríen incrédulos cuando
se les muestra con la Biblia
Que habrá
resurrección tanto de justos como de injustos
Cuando la Tierra
entera sea de nuevo un verdadero Paraíso.
SALVATORE100
Montenegro, Septiembre de 2013
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